Algunos piensan que son motas de polvo y otros, en los que me incluía, pensamos que esas formas se asemejan demasiado a estas otras:

Pues en ciencia explicada, nos dicen que es casi imposible que podamos ver esas bacterias a simple vista, aunque el ojo se comporte como una lente y las bacterias estén en la superficie de esta lente sería casi imposible verlas salvo en algunos casos de extrema hipermetropía o miopía.
Entonces, ¿qué son?
La explicación la dan en ocularis:
La adaptación
Efectivamente, nuestro sistema visual se “adapta” ese árbol vascular, y lo dejamos de ver.
Pero podemos hacer dos puntualizaciones:
- No se trata de que el cerebro lo “borre”. Tampoco son las neuronas de la retina. Serían más bien los fotorreceptores (conos y bastones), que no son neuronas. También hay adaptación cerebral y neuronal, pero para este caso concreto, la que prima más es la propia de los fotorrepectores.
- Ese no es el motivo principal de que no veamos los vasos sanguíneos. Bajo esa premisa, cualquier elemento que se coloque de forma permanente por delante de una zona de la retina, con el tiempo lo “dejaríamos de ver” y se haría invisible. Y no es así. Por poner un ejemplo, hemorragias que se ponen delante de la mácula (la retina central) y permanecen ahí tiempo, producen una “mancha negra” en la visión, que no desaparece.
Primero: donde los podemos ver, no hay

Segundo: donde hay, no los podemos ver

La zona intermedia
Hemos hablado de la fóvea, la zona de máxima resolución, sin vasos sanguíneos. Y también de la retina periférica, con pocas fibras nerviosas, grandes áreas retinianas transmitiendo en bloque e incapaces de discriminar un vaso sanguíneo. Pero no hay una separación abrupta entre la retina central y la periférica. La zona periférica de la mácula, lo que rodea a la fóvea, tiene todavía una buena capacidad de discriminación espacial y aquí existen ya unos pequeños vasos sanguíneos. Aquí sí que juega un papel importante el fenómeno de adaptación de los fotorreceptores que comentábamos al principio.
Y lo sabemos entre otras cosas por la existencia de un fenómeno visual curioso cuando pasa un leucocito por estos capilares (en la wikipedia inglesa lo explican).
Y lo sabemos entre otras cosas por la existencia de un fenómeno visual curioso cuando pasa un leucocito por estos capilares (en la wikipedia inglesa lo explican).
Resumen
Como hemos visto, no es que nuestro cerebro se ocupe de forma muy específica de “borrar” la trama vascular, o “inventarse” las imágenes. La gran ilusión es que creemos tener una imagen continua y de buena calidad en nuestro campo visual, cuando realmente tenemos un área pequeña de buena visión y un campo visual periférico grosero y lleno de “agujeros”, por decirlo así. Y con eso, el cerebro nos recrea un entorno tridimensional completo y dinámico.
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